Me encontraba jugando una ranked, una partida clasificatoria. En esas épocas era oro. Me resultó un tanto complicado lograr alcanzar esa liga, pero luego de subir y bajar repetidas veces de división lo logré. Si bien la temporada pasada también lo había sido, yo iba a por más. Quería presumirle a todos mis amigos que era superior a ellos. Sabía que se les complicaría llegar a oro y que cuando lo hicieran se creerían mejores a mí. Debía evitar eso, así que me empeñé en comenzar a ascender rápidamente.
En esta partida, que era una de mis primeras en oro V, tenía 9 puntos de liga y estaba jugando normalmente, esperanzado con subir rápido. Farmeaba como en cualquier otra partida, pero cuando enfoqué la cámara en el carril central pude observar como el Heimerdinger de nuestro equipo se paraba a reírse frente a la Annie rival. No hacía más que eso. El bastardo la estaba feedeando indiscriminadamente. Cuando lo seleccioné me di cuenta de la horrible realidad: ya llevaba tres muertes. Era minuto cinco, la partida apenas comenzaba y este sujeto ya había regalado tres asesinatos a su enemiga de línea. Me enfurecí, sin embargo evité insultarlo en el chat para seguir el código del invocador. La situación fuera del juego era diferente. De mi boca salieron insultos que hasta ese momento incluso yo desconocía. Pude escuchar las quejas de mi madre del otro lado de la puerta, pero las ignoré y proseguí con mi descarga verbal.
Si bien me encontraba envuelto en ira, decidí continuar con la partida lo mejor posible. Ayudé a las otras líneas para que pudieran detener al equipo enemigo, el cual se había dado un banquete de yordle. Lentamente íbamos recuperando el juego, pero en el momento que fuimos a hacer objetivos, el Heimerdiger no se presentó ya que congelar la línea parecía ser una tarea mucho más importante que asegurar un dragón. Nuestras barras de vida fueron borradas cuando, en un desesperado intento por conseguir ese objetivo, cinco campeones se abalanzaron sobre los nuestros.
Continuamos perdiendo team fight tras team fight. El desgraciado no se dignaba a venir con el equipo, el cual era brutalmente masacrado por la Annie que a minuto veinticinco ya tenía cinco objetos en su inventario.
Milagrosamente, una mala jugada del equipo contrario nos dio la ventaja momentáneamente y pudimos romper el inhibidor central. Estábamos eufóricos, la partida estaba nuevamente en nuestras manos, pero nuestra felicidad duró poco. Cuando la bestia que nuestro carrilero central había creado salió de la fuente, fuimos destrozados. Esto les permitió matar al Baron y conseguir cantidades demenciales de oro. Consecuentemente, nuestras líneas fueron demolidas. Primero mid, luego top y finalmente bot.
El juego terminó con el estallido de nuestro nexo y los insultos de la Quinn enemiga que, si bien había jugado mal durante toda la partida y era una completa carreada, se agrandaba por la victoria de su equipo.